Seguramente oíste que las estatinas pueden causar daño muscular. Capaz esto te asustó, y no las quieras tomar, aunque te las hayan indicado. Pero, ¿qué tan real es esto?
Las estatinas son una de las medicaciones más prescriptas del mundo. A lo largo de las décadas, han demostrado ser efectivas y seguras para reducir los niveles de colesterol LDL y el riesgo de eventos cardiovasculares como infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.
Pero seguramente has escuchado que las estatinas pueden causar dolores musculares. Es más, capaz experimentaste esto en tu propio cuerpo. Pero la realidad es que, en la mayor parte de los casos, las molestias musculares atribuidas a las estatinas NO SON por las estatinas.
¿Cómo podemos saberlo? ¡Obviamente, con estudios científicos!
En trabajos diseñados específicamente para evaluar síntomas musculares, comparando estatinas contra placebo, no se ven diferencias entre ambas, como podemos ver en este gráfico:

Pero sí hay un hallazgo notable: Tanto el placebo como la estatina AUMENTAN mucho las molestias musculares. En este gráfico vemos como cuando se empieza a tomar una pastilla, los síntomas aumentan claramente tanto con la estatina como con el placebo.

Y en este otro gráfico se ve como cuando se deja de tomar la pastilla, las molestias musculares se reducen o desaparecen.

¿Cuál es la explicación?
Esto se explica por lo que conocemos como efecto nocebo: experimentar una efecto negativo, por la propia expectativa de tenerlo. Dicho en otras palabras: si uno está “esperando” que una píldora le cause dolores musculares, es más probable que los tenga, incluso tomando un placebo que no tiene ningún principio activo. El hecho de que las estatinas efectivamente PUEDEN generar efectos adversos musculares (aunque son muy infrecuentes), y la desinformación que circula en redes sociales, hace que las personas le den más “credibilidad” a su síntoma.
La conclusión de estos trabajos es que los síntomas musculares suelen estar causados por el acto de tomar una píldora de la que se espera algo malo… sin importar el contenido de la píldora.
¿Cómo llevar esto a la práctica?
No se debe interpretar que el paciente se está “inventando” los dolores; el efecto nocebo es un efecto REAL que la persona experimenta. Por este motivo, si en la consulta el paciente relata síntomas musculares, se los debe jerarquizar, estudiar si hay un efecto adverso muscular real, y de ninguna manera decirle al paciente que su dolor es “imaginario”. En mis años de consultas con abordaje empático y tomándome el tiempo de charlar, explicar y responder dudas, he visto que muchas personas supuestamente intolerantes a las estatinas, las toleran sin problemas cuando confían en que están la indicación es correcta, que sus beneficios superan a sus potenciales riesgos, y que su médico los acompañará en el proceso.
Muchas veces, la solución a una mala tolerancia a un tratamiento, es la construcción de una relación médico-paciente basada en la conversación honesta, el respeto, y la confianza.
Dr. Ariel Kraselnik
Cardiólogo MN 149924 MP 26170
