Ayer en el consultorio, resolví una duda con una IA.
Hasta hace muy poco tiempo, hubiera consultado con otro médico del hospital, o con alguno de los varios grupos de Whatsapp que tengo con colegas brillantes, donde hubieran podido preguntarme más cosas del caso, citar bibliografía, debatir, y opinar según su experiencia. En ese intercambio, todos hubiéramos aprendido y repasado.
Pero ayer, fuimos yo y una IA. Nadie se enteró del caso ni de mis dudas. Y eso, en Medicina, es muy peligroso.
Los médicos aprendemos entre pares. Compartiendo nuestros casos, formando redes, y viendo cómo otros con más experiencia resuelven los problemas. A ejercer la Medicina se aprende así… mucho más que leyendo libros o papers. Cualquiera que haya atravesado una residencia lo sabe.
La literatura científica es sin duda es muy importante y es un deber estar actualizado, pero la realidad es siempre es mucho más compleja, y el paciente que tenemos enfrente es único. Todos los que llevamos años ejerciendo la Medicina sabemos que esa sensación de “con este paciente se me queman los papeles” es muy frecuente. Es allí donde la división entre ciencia y arte de la Medicina se hace más difusa, y donde la discusión entre pares se vuelve una necesidad.
La IA representa un avance increíble en nuestras vidas y en la Medicina, pero no debemos dejar que nos quite la interacción con pares, la discusión de casos, el preguntarle a los expertos, el compartir las experiencias. Usar la IA para que nos resuma puntos clave de un artículo, resolver una duda puntual, o automatizar ciertos procesos puede ahorrarnos mucho tiempo. Pero un médico en soledad discutiendo un caso difícil con un bot es una pérdida enorme para la comunidad científica, y una amenaza directa a la base misma del aprendizaje en Medicina.
Un médico en soledad discutiendo un caso difícil con un bot es una pérdida enorme para la comunidad científica, y una amenaza directa a la base misma del aprendizaje en Medicina.
No nos quedemos solos con nuestras dudas. Activemos esos grupos de Whatsapp. Hagamos esa interconsulta. Llamemos a ese colega que es un crack en tal tema. No solo estaremos colaborando con el aprendizaje de los demás, sino que estaremos humanizando el ejercicio profesional, fomentando las relaciones interpersonales, y rompiendo el aislamiento en el que estamos cada vez más inmersos.
Humanizar la Medicina, compartir con otros y romper el aislamiento no solo hará que seamos mejores profesionales, sino que disfrutemos más del ejercicio de la profesión. Y me quedo pensando: ¿acaso no son ambas cosas, dos caras de la misma moneda?
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Ariel Kraselnik
Cardiólogo.
Director del Posgrado en Nutrición Basada en Plantas – FCM UNR.
Presidente de la Sociedad Argentina de Medicina de Estilo de Vida (SAMEV).
Profesor adjunto de Fisiopatología e Investigador – Licenciatura en Nutrición – UCEL.
Líder Emergente -World Heart Federation.
Doctorando en Ciencias Biomédicas – FCM UNR.
